La policía ha detenido al encargado de la sucursal de la librería Tachibana Shoten de Akihabara, confiscándole “material loli sospechoso” en circunstancias un tanto sospechosas, ya que todo indica que se trata de un acto más perteneciente a un movimiento en contra del manga de género lolicon.

Según New Akiba, el encargado de la tienda fue arrestado por distribuir “material loli sospechoso”, el cual confiscó la policía. La tienda poseía gran cantidad de material sobre idols, pero no se ha especificado si el material loli era de imagen real o dibujado. Existen indicios de que podría tratarse de productos con chicas menores diseñadas en 3D, un tipo de material contra el que la policía arremete mucho últimamente, así como contra otros productos de dudosa legalidad o exentos de censura alguna.
Actualmente en Japón existe una caza de material y vendedores de productos lolicon (diseñados en 3D o dibujados, no estamos hablando de material con chicas reales) por parte de la policía y los políticos, pero el hecho de que no exista ley alguna que prohíba la creación, distribución y venta del mismo hace que la forma de actuar de las fuerzas de la ley quede bastante en entredicho. Además, habría que saber concretamente qué es lo que ha impulsado a la policía a atacar esta tienda, cuando Akihabara está llena de lugares donde se pueden adquirir productos lolicon.
Sea como sea, lo más probable es que no se tarde demasiado en lanzar una ley de prohibición en torno al lolicon hentai.
Como dato adicional, la tienda en cuestión poseía también gran cantidad de material paipan (pubis afeitado).
Fuentes de la información: Sankaku Complex y New Akiba.
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Escrito por The Boss en Junio 26, 2009
























Viva la censura, viva la represión ¿libertad de expresión? minucias.
Una llamada de atencion, lo masseguro. Esa es la idea que tengo.
Venga, venga, la típica paranoia persecutoria que tanto nos gusta, que si se persigue esto, que si va a prohibir lo otro.
Al menos desde hace 7 años que hay rumores de esos, y el lolicon nunca ha sido más accesible que ahora.
Quién sabe, a lo mejor el hombre este se lo estaba vendiendo a menores de edad (de los reales, de esos que no le importan a “nadie”). O quizás estaba haciéndose pasar por vendedor de cómics para vender droga.
Como no estamos ahí y no sabemos, lo mejor es que no nos inventemos películas orwellianas.